Nos encontrábamos en un bar de esos de los que deben haber millones en el mundo o quizás un poco más, cuando un señor sentado justo a nuestro lado nos empieza a hablar. Estaba solo.
- "Debéis pensar que estoy loco, nos dice, al atreverme a dirigirme a chicas de vuestra edad, cuando yo por la mía podría ser vuestro padre..." y un poco más tarde, creo que hablando casi para sí vuelve a decir..."las personas resultan extrañas ¿verdad? Dices algo agradable y te miran con desprecio, dices algo desagradable y el resultado es el mismo, ¿cómo acierta uno?"
- "Es a lo que estamos acostumbrados en este mundo le digo".
La locura me decepciona, me pregunto muchas veces si solo se esconde negatividad tras ella o si en ocasiones no es más que un exceso de conocimientos que se es incapaz de abarcar. En todo caso, esta persona nos confesó que todo su afán era compartir con alguien su tiempo, unas horas a la semana, quizás dos pero que debido a su edad lo veía muy difícil.
Es decir, él, el que se veía tan peculiar, el que temía que le confundiesen con un loco anhelaba como tal lo que todos, cada uno a su manera.
Tags: blogs, relaciones personales, personas, locura, loco